¿PUEDEN TUS CREENCIAS SOBRE ALGUIEN AFECTAR A SU COMPORTAMIENTO?

dar ramo de floresMi admirada Tammy Lenski publicó un post (https://lenski.com/how-unspoken-expectations-influence-conflict-behavior/) ¿Pueden nuestras creencias acerca de alguien modificar su comportamiento?

Me encanta, como casi siempre. Lo había pensado (lo he sentido) muchas veces. Sí! Sí, y mil veces sí.

Si a alguien le gustas ¿no te comportas de forma más atractiva o amigable? Si sabes o sospechas que no le gustas ¿No te defiendes?

Como ella dice (mucho mejor que yo) sucede por etapas: Una persona, llamémosla “quien percibe”, adopta una creencia acerca de otra, a quien llamaremos “objetivo”. Da igual; puede ser una creencia que se base en su propia percepción, puede que alguien se la preste o imponga, esto es, el “objetivo” puede pasar de caer en gracia a hacerlo en desgracia, o viceversa. Esto es muy sutil, y casi todos nosotros solemos estar poco atentos a lo que pensamos y a la infinidad de consecuencias que esto tiene. Una vez que “quien percibe”, tiene una creencia acerca del “objetivo” va a tender a tratarle de acuerdo con ella. El afortunado o pobre “objetivo”, según sea el caso, va a recibir mucha información: tonos, silencios, palabras, gestos; en resumen, una actitud, que hará que modifique su propio comportamiento. O tiene muy buena comunicación, y puede irse “poniendo al día” con “quien percibe” o terminará reaccionando a lo que este hace, y modificará cómo actúa. Esto no tiene por qué ser consciente. Lo importante es que esa modificación va a dar lugar a que “quien percibe” vea por todas partes confirmaciones de su creencia. Somos tan maravillosos como, a veces, simples.

El comportamiento que no nos gusta de otros no es simplemente un asunto de “sus” debilidades y fortalezas, cualidades y defectos. Apañados estaríamos. Con independencia del enorme valor que, por el hecho de serlo, tiene cada persona, cada uno de nosotros tiene responsabilidad. Y cada vez que nos sorprendamos esperando de los demás un comportamiento perfecto, deberíamos, al menos en igual medida, ser conscientes de que revisar y cambiar nuestras actitudes puede tener mucho más impacto del que podríamos imaginar.

Termina Tammy retando a los mediadores a reconsiderar algunas aproximaciones que tenemos aprendidas acerca de cómo tratar a los mediados (ver aquí un post anterior sobre aquellos a los que consideramos especialmente conflictivos). Deberíamos ser conscientes de que, esa simple consideración, puede hacer que estemos echando leña al fuego, precisamente en la gestión del conflicto que estamos intentando ayudar a resolver.

 

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