LOS MEDIADORES NO EXISTIMOS

Ana Inchauspé, Presidenta de la Asociación Madileña de Mediadores escribía en la Revista de Mediación de Marzo de este año, entre otras cosas, lo siguiente:
“Ya lo aventuraba en el número anterior: por motivos que desconozco, nuestros políticos consideran que la mediación es como “coser y cantar”; en fin, cosa fácil, cosa de ponerse, de juntar a dos enfadados y hacerles ver que para qué se enfadan. Uno esforzándose para que sus alumnos entiendan, practiquen y se sientan seguros con no sé qué técnicas, y resulta que lo único que había que enseñarles era a solicitar un seguro de responsabilidad civil.
….
En muchos foros profesionales, jurídicos, psicológicos, centros, reuniones, seminarios, talleres, programas de televisión, artículos periodísticos, etc. …, se habla de mediación, proceso de mediación, ley estatal de mediación etc. Esto está muy bien, y nos beneficia, sin embargo, por mucho que releo, agudizo el oído y pongo mis cinco sentidos en ello, jamás oigo nada sobre los mediadores. … LOS MEDIADORES NO EXISTIMOS. Y cuando digo que no existimos me estoy refiriendo a ese espacio que nos corresponde como profesionales debidamente cualificados que ejercen una actividad …

No se puede ser mediador por una mera inscripción en el registro, ni por el aval de un seguro de responsabilidad civil a lo que, aparentemente, nos quiere reducir el Ministerio de Justicia en la Ley de Mediación y Arbitraje. No se es mediador únicamente cuando se realizan mediaciones intrajudiciales. Cuando una persona se autodenomina mediador, trabaja en ello y cobra por ello, debe ser un profesional debidamente formado. …”

Transcribo lo anterior, como continuación de los dos posts anteriores, referidos al Anteproyecto de Ley de Mediación y Arbitraje; y a modo de comentario acerca de la paupérrima condición que, precisamente a nivel estatal, y en abierta contradicción con las regulaciones de las Comunidades Autónomas, se atribuye a la figura del mediador. Una persona sin formación de clase alguna, que esté inscrita en un registro, y tenga contratado un seguro de responsabilidad civil. No muestra la preocupación que merece la ingente demanda de atención de necesidades sociales de solución de conflictos (nunca haremos suficiente hincapié en los asuntos de familia), la saturación de nuestros juzgados y tribunales. Quien quiere poner su asunto (no lo olvidemos, para cada persona, su asunto es, legítimamente, el mas importante)en manos de una persona que se limite a cumplir los requisitos anteriores, y ninguno de formación ni practica, en suma, de capacitación? Yo, desde luego, jamás lo haría. Puede que nuestro Ministro de Justicia, y sus compañeros de Gobierno, si. O … no será mas bien que, ni siquiera contemplan para si mismos la Mediacion como posibilidad? Lamento ser agorera, pero, si es así, mal vamos.

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2 respuestas a LOS MEDIADORES NO EXISTIMOS

  1. Maria dijo:

    El Ministro de Justicia dijo que era esencial la Mediacion para que no llegasen tantos conflictos a los Juzgados. Cuales? Los de menos de 6.000 €? Que pasa con los temas de familia, laborales, los de mas dinero? Creen seriamente que alguien va a preferir ir a un mediador antes que a un abogado? Por lo menos, este ha estudiado. Será mejor ir a un Sr. que tiene un seguro, y que antes, con todos los respetos, era fontanero, o trabajaba en un banco? Parece que se quitan los asuntos de encima, y les importa bien poco lo que sus votantes, y no votantes, necesitan. Una autentica chapuza, un derroche de insensatez, una falta de sensibilidad.
    para esto, era mejor dejar las cosas como estaban.

  2. Ciertamente, los políticos no están contribuyendo a que la solución a los conflictos de toda índole no vaya directamente al Juzgado de turno, sino mas bien todo lo contrario. Es como si tuvieran interés en que sea asi. No parecen importar las tremendas consecuencias que una Adninistracion de Justicia colapsada implica. Falta de seguridad juridica, ineficacia, desconfianza … Llegan a devirtuar en una importante medida la esencia del poder, garante por excelencia, de cualquier estado democrático y de derecho; sumemos el enorme coste personal que para un justiciable supone lo anterior. Mas grave, si, y los abogados lo vemos a diario, en asuntos de familia. Los hijos de padres enganchados en largos y tortuosos procedimientos judiciales, serán, mañana, partes de una pareja, y padres, a su vez. Mal vamos, si no nos hacemos conscientes de esto, y de la apremiante necesidad de una cultura de Mediacion. Seamos exigentes con quienes tienen la obligación institucional y moral de implantarla

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