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EL FUTURO DE LA MEDIACIÓN: ANTEPROYECTO DE LEY DE (…) IMPLANTACIÓN DE MEDIOS DE SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS

Futuro de la mediaciónDesde el día 8 de junio hasta el 26 de junio de 2020, permanecerá abierta la “CONSULTA PÚBLICA SOBRE EL ANTEPROYECTO DE LEY DE MEDIDAS PROCESALES, TECNOLÓGICAS Y DE IMPLANTACIÓN DE MEDIOS DE SOLUCIÓN DE DIFERENCIAS” en la web del Ministerio de Justicia. Puede consultarse aquí

En este blog nos vamos a referir a dicho documento de consulta en lo que a los métodos alternativos a la resolución de conflictos se refiere.

La consulta, en primer lugar, al reseñar los problemas que se pretenden solucionar con la iniciativa, valora las ventajas de dichos métodos alternativos como una posible vía de solución a los problemas de que adolece la Administración de Justicia. El propio documento del Ministerio de Justicia reconoce la ineficacia de nuestro actual sistema, al que llega a tildar de disfuncional, con referencia expresa a la ralentización de los procedimientos judiciales. Y es que una Justicia lenta difícilmente es justa.

Se pretende afrontar este problema desde diversas perspectivas: nos centramos aquí en la segunda de las que se mencionan en el texto de la consulta, relativa a la potenciación de “la capacidad negociadora de las partes … mediante el impulso de la mediación en todas sus formas, el fortalecimiento del arbitraje con un nuevo modelo y la introducción de otros mecanismos de acreditada experiencia en derecho comparado”. En lo que a este blog respecta, nos interesa especialmente el fomento de la mediación. Es importante que esta vez se haga bien, y que los fines no sean, al igual que otras medidas, como la implantación de días hábiles en agosto, salir de un atolladero cuya causa no es la pandemia, sino una ominosa falta de medios que viene de lejos, y que ha convertido esa disfuncionalidad de la Administración de Justicia en un problema crónico. Esperemos, de corazón, que no se “malverse” esta posibilidad tan positiva para la ciudadanía, y por tanto no se haga con prisas, y mal. Y que los errores del pasado se conviertan en oportunidades. Somos muchos los que así lo deseamos.

La consulta valora en segundo lugar la necesidad y oportunidad de la aprobación de medidas que permitan “superar el enorme reto de ofrecer un servicio público eficiente y justo a los ciudadanos”.
Al señalar los objetivos de esta norma, aparece en primer lugar “el desarrollo de sistemas de solución de diferencias. Se hace necesario avanzar en esta vertiente, dado que se ha observado que los objetivos fijados en la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles no ha logrado alcanzar toda la potencialidad augurada desde su gestación, sin duda alguna por cierto anquilosamiento en los mecanismos de solución de conflictos.”
Comparto la valoración del escaso éxito de la norma vigente en mediación civil/mercantil, que no sólo no ha logrado alcanzar toda su potencialidad (otros mediadores, y yo misma, hacíamos más mediaciones antes de ella), pero no estoy de acuerdo con la causa de este fracaso: echar la culpa al “anquilosamiento en los mecanismos de resolución de conflictos” es no decir nada. Es un problema multifactorial, que habría requerido el apoyo de todos los operadores, tanto jurídicos como de otras disciplinas, y de la propia Administración, para lograr la muy necesaria transmisión de una visión a la Sociedad, que generase confianza en la mediación. Las ya conocidas razones del ahorro de costes, tiempo (pese  a ser reales) no han sido suficientes. Después de ocho años, ese discurso ya no tiene más calado; hay que señalar otras razones. Y sobre todo, decir que es imposible obtener una respuesta funcional de un sistema colapsado

Valora también la introducción de medidas complementarias y paralelas a la Administración de Justicia, a las que puedan acudir las partes antes de iniciar un litigio, “con el fin de evitar la hiperjudicialización de la vida en sociedad y la recarga innecesaria de los tribunales, contribuyendo así a la eficiencia operativa del servicio público de Justicia y a la concienciación de la ciudadanía sobre la oportunidad que tiene para contribuir a la sostenibilidad de nuestro sistema de Justicia.“ Si lo que se pretende es que los ciudadanos se abstengan de acudir a la vía judicial, para hacerla más sostenible, esto, sinceramente, no creo que suceda. Hasta aquí, veo pocas diferencias respecto a los fallidos intentos anteriores. Si no ha llegado a las partes, mucho antes de iniciar una controversia en un juzgado, un mensaje claro acerca de qué es la mediación, y qué ventajas tiene para sus usuarios, me temo que nada nuevo bajo el sol debemos esperar. Se llegan a oír charlas sobre las ventajas de la mediación, ya, sinceramente, con cansancio,  y un punto de escepticismo.

Respecto a la mediación intrajudicial, tendrá lugar “el fomento de técnicas y prácticas de negociación o mediación intrajudicial siempre que la categoría del asunto y las posibilidades de acuerdo que se atisben lo hagan aconsejable, a criterio del tribunal.”. Sigo sin encontrar aquí razones para el optimismo; esto es más de lo que ya teníamos. He coordinado durante casi tres años un proyecto de mediación intrajudicial en la Audiencia Provincial de Madrid. Mi experiencia personal, si de algo sirve, es que conocí a Magistrados muy partidarios, y a otros que no tanto. Letrados de la Administración de Justicia, algo más reticentes; y funcionarios, desde maravillosamente colaboradores, que impulsaban la mediación más que el mejor profesional conocido (y además, con buen ojo para los asuntos en los que esta tenía cabida) a nada en absoluto. Pese a este variado, y gracias a un magnífico y altísimamente motivado grupo de mediadores, tanto de la Fundación Notarial SIGNUM como de MEDIAICAM, el Proyecto que tuve el honor de coordinar arrojó muy buenos resultados.. El esfuerzo que supuso mereció la pena. Yo lo sé. Dicho esto; o se hace un importante trabajo de transmisión de conocimientos, de concienciación de las necesidades que cubre la mediación (personalmente creo que abandonando discursos preexistentes) o siempre habrá, en la mediación intra-juzgados, quienes teman que esta suponga que su ya abrumadora carga de trabajo se incremente.
Ojalá todo lo vivido desde 2012 sirva. La ocasión lo merece. Y la ciudadanía también. Aunque siga habiendo congestión judicial. La mediación no es «el» remedio para ese problema. Es un bien en sí mismo. Para no extenderme, en el siguiente post prometo hablar de ello. A ver si esta vez …

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