SE MERECEN UNA MEDIACIÓN

nic3b1o-dibujando-un-corazc3b3n-en-la-arenaHoy hablo de Marcela, de 6 años. Sus padres se están divorciando. Todos los intentos de reconducir su asunto a una mediación han sido infructuosos. A un proceso de mutuo acuerdo, también. Hasta ayer. Resulta todo tan duro, es tan evidente la dificultad de cada uno de salir de donde cree que está… En este caso conozco especialmente la de quien ya no vive con sus hijos, y sufre lo indecible por ello.

Ayer Marcela vino a verme, acompañando a su padre. Le dimos unos lápices de colores para que dibujara mientras esperaba. Al volver con ella, y preguntarle por su dibujo, dijo: “había visto llorar a mamá algunas veces, pero nunca a mi papá. Estoy muy triste.”

Punto de inflexión, bendita hija. Se merece lo mejor.

Empezamos la semana que viene.

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