¿Y si viene a mediación el típico abusón?

ABUSÓNEn muchos conflictos, aparentemente una parte tiene más margen (o más poder) para negociar que la otra, regatea descaradamente, e intenta utilizar su mejor situación en su propio beneficio; nos podemos encontrar ante el típico “abusón” a simple vista. Bueno, parece que esto puede estropear la mediación rápidamente.
Cuando se percibe un desequilibrio de este tipo, y la parte “más fuerte” intenta aprovecharlo, es fácil que sintamos la necesidad de “hacer justicia”; pero hay que tener en cuenta que no resulta fácil tratar con los intentos de manipulación de una parte, y tratar de dar soporte a la más débil, sin que nos asalten dudas acerca de nuestra neutralidad. ¿Cómo puedo tratar los intentos de manipular a la otra parte? Creo que el mediador puede actuar de dos maneras: o siendo algo así como un árbitro, o dando un paso atrás y dejando a las partes que lo trabajen. Sin dejar de ver que, efectivamente, y según algunas escuelas de mediación esto puede ser realmente útil, no creo que la neutralidad signifique algo así como “no existir”. Para otros el mediador es algo así como un árbitro deportivo, y, consecuentemente, tiene que asegurar el “juego limpio”.
Dotar de fuerza, aunque sea de forma indirecta o involuntaria a un regateador, a nuestro abusón, no contribuye a ese juego limpio.
Precisamente porque la mediación es un proceso voluntario para llegar a un acuerdo y el mediador es una persona neutral que cuida a las partes y al propio proceso, no deberíamos tener reparos en pitar una falta cuando la vemos. Que hagamos esto en una sesión conjunta o en un caucus, dependerá de cada caso. Si vemos que quien actúa así se va a sentir juzgado, cosa que no queremos, o -mucho menos todavía- avergonzado en presencia de la otra parte, podemos hablarle en una sesión individual. Si, en cambio, queremos tratar este asunto en una sesión conjunta, y de una manera directa, podemos utilizar frases de no juicio, y en primera persona. Por ejemplo: Si yo estuviera en la situación de Juanito, quizá me sentiría un poco encogida en este momento. ¿Es esto lo que está pasando? o ¿lo estoy viendo de manera incorrecta? Este tipo de preguntas da una salida a la parte más fuerte si realmente se estaba comportando como creíamos. Le permite situarse de nuevo en la búsqueda del acuerdo sin tener que admitir que estaba intentando forzar a la otra parte a rendirse ante su mayor fuerza.
Por otra parte, y no nos olvidemos de esto nunca, tanto nosotros como la otra parte podemos estar viendo la situación incorrectamente, en cuyo caso estaremos dando a nuestro “abusón”, que supuestamente es más fuerte, la oportunidad de aclarar esa percepción no real. Y a nosotros de corregirla.
El lenguaje corporal de las partes suele darnos muchísima información. Reconocemos las expresiones de miedo y las posturas defensivas cuando las vemos; pero no las demos por infalibles, podemos estarnos equivocando. Es importante preguntar siempre (o casi siempre) para comprobar si nuestra apreciación es real.

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