ESCUELAS DE MEDIACIÓN (II) MODELO TRADICIONAL-LINEAL O HARVARD

Se trata del modelo más extendido, y se lo debemos a Roger Fisher y William Ury, ambos miembros del HARVARD NEGOTIATION PROJECT. Los dos desarrollaron este modelo, conocido también como de negociación basada en principios, que se aplica tanto a procesos de mediación, como de negociación.

El método se basa en cinco premisas:
  •  “Separar a las personas del problema.”
  • “Centrarse en intereses, no en posiciones.”
  • “Inventar opciones para ganar-ganar (ganar ambos).”
  • “Insistencia en el manejo de criterios objetivos.”
  • “Conoce tu BATNA (Best Alternative To Negotiated Agreement), o mejor alternativa a un acuerdo negociado”

Obviamente, es un modelo eminentemente práctico: está completamente orientado a la obtención de un acuerdo. Para ello, fomenta una comunicación lineal entre los mediados, mediante la utilización de preguntas abiertas. En esa misma medida, hay una cierta restricción de uso de preguntas cerradas, en tanto en cuanto éstas no dan lugar a respuestas flexibles; centra la mirada en el futuro, técnica ampliamente utilizada en procesos de mediación de todo tipo; intenta manejar las emociones negativas de manera resolutiva, mediante apoyo en técnicas de legitimación y reformulación tan pronto como es posible, pero da mucha más importancia a la obtención de un acuerdo. Evita “enredarse” en bloqueos que puedan derivarse de una alta intensidad emocional, ya que intenta no perder de vista el fin del proceso, que, como hemos dicho, es la obtención de un acuerdo. Prima la comunicación verbal sobre la que no lo es, y entiende el desacuerdo como la causa del conflicto, sin dotar de excesiva importancia a las causas u orígenes de aquél. Por ello, a diferencia de la mediación transformativa, acerca de la que hablábamos la semana pasada, no se realiza (al menos de manera intencionada) un trabajo sobre la relación entre las partes. La expresión de los mediados tiene lugar de manera ordenada, ya que el modelo se caracteriza por una búsqueda de  equilibrio a lo largo de todo el proceso.

Se trata de un proceso estructurado, pero flexible, en el que el mediador es un facilitador de la comunicación.

Sesiones: Tanto conjuntas, como individuales, manteniendo la confidencialidad en este último supuesto. El mediador, respetando este principio,  puede utilizar la información obtenida en sesiones individuales para intentar fomentar el acuerdo.

VENTAJAS DE ESTE MODELO: Se utiliza para mediar en todo tipo de conflictos, si bien resulta especialmente conveniente en aquellos en los que no se precisa una mejora en la relación entre los mediados, y, por lo tanto, cuando el conflicto es puntual, no existe una relación larga, ni el objetivo (aunque en toda mediación exitosa se consigue) es mejorar esta. Tiene un índice de éxito superior en torno al 70 %, superior al de otros modelos ne mediación. Especialmente interesante, pues, en mediación mercantil, y en mediación organizacional.

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